La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió este jueves a representantes de la trasnacional británica Shell, en interés de evaluar proyectos en el sector gasífero, reseña la oficina de Prensa Presidencial en su portal web.
Con más de una década de sanciones estadounidenses a cuestas que comprometieron severamente el desempeño de las industrias de petróleo y gas, Caracas se ha fijado como meta estratégica explotar sus importantes reservas hidrocarburíferas para reingresar al grupo de países que producen crudo en cuantías elevadas, así como ampliar su oferta en otras mercancías del sector por medio de alianzas estratégicas con estados y particulares.
A esos efectos, por un lado, la Asamblea Nacional aprobó a principios de febrero una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos que incorpora esquemas de negocio con particulares que resultaron exitosos para evadir las restricciones impuestas por Washington y, por otro, el Tesoro estadounidense emitió un conjunto de licencias que posibilitan el reingreso condicionado de varias gigantes energéticas a territorio venezolano, sin renunciar a su esquema general de medidas coercitivas unilaterales, que recientemente fue renovado por otro año.
Nueva etapa, nuevas alianzas
El pasado 11 de enero arribó a la capital venezolana el secretario de energía de EE.UU., Christopher Wright, en una visita oficial. En ese contexto, Rodríguez refirió que el objetivo de las conversaciones fue "el establecimiento de una asociación productiva a largo tiempo, que permita una agenda energética que se convierta en motor de la relación bilateral", seriamente dañada desde 2019 y en proceso de rehabilitación, tras los bombardeos del Ejército estadounidense sobre la Gran Caracas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, en enero pasado.
En materia de gas, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció que su país lo adquiriría de Venezuela a un precio atractivo y Rodríguez recibió en Miraflores a una delegación del Gobierno colombiano para tratar temas energéticos. También está prevista una reunión bilateral entre los dignatarios, aunque todavía no se ha precisado la fecha.
Aun antes de la agresión militar directa, el presidente estadounidense, Donald Trump, expresó abiertamente su interés en que compañías de su país se hicieran con el control del crudo venezolano, bajo el falso alegato de que este le había sido "arrebatado" a Washington. Luego del ataque, Trump afirmó que su Gobierno se mantendría al frente de la industria petrolera venezolana durante tiempo indefinido.
Por su lado, la mandataria encargada desdijo esta versión, al asegurar que Venezuela, depositaria de las mayores reservas de petróleo del mundo, define su política energética sin interferencias externas. En una entrevista posterior aseveró que las ventas de crudo realizadas a EE.UU. a través de particulares han sido "de justicia comercial", con lo que descartó la existencia de privilegios para el país norteamericano.


