Los alimentos ultraprocesados podrían perjudicar la salud cerebral, además de su impacto conocido en otras enfermedades, indica un estudio reciente. El trabajo identifica más de 30 efectos adversos relacionados con este tipo de productos, incluidos varios factores de riesgo de demencia como la enfermedad cardiovascular, la diabetes tipo 2 y la obesidad.
Investigadores de la Universidad de Monash (Australia) analizaron a más de 2.000 adultos de entre 40 y 70 años, sin diagnóstico de demencia, comparando sus patrones de alimentación con pruebas de función cognitiva. Concluyeron que cada incremento del 10 % en el consumo de ultraprocesados se asociaba con peores puntuaciones de atención y un mayor riesgo de demencia, incluso en personas que seguían por lo general dietas consideradas saludables, como la mediterránea. No se halló una relación clara entre estos alimentos y la memoria.
La calidad de las calorías es clave
El estudio se basa en datos de dieta autodeclarados, lo que los autores reconocen como una limitación. Aun así, sostienen que identificar el grado de procesamiento de los alimentos como factor ligado al deterioro cognitivo "refuerza la necesidad de revisar las guías dietéticas".
Consultado por Fox News Digital, el psiquiatra Daniel Amen, fundador de Amen Clinics, afirmó que el cerebro "usa alrededor del 20 % de las calorías que consumimos" y que la calidad de esas calorías es clave. Señaló que los ultraprocesados —como snacks envasados, refrescos o comidas listas para consumir— suelen contener más azúcares, grasas poco saludables, aditivos y componentes de baja calidad, favoreciendo la inflamación, resistencia a la insulina y estrés oxidativo, procesos "perjudiciales para el cerebro".
Recomendó priorizar alimentos poco procesados —frutas, verduras, proteínas y grasas saludables— y empezar sustituyendo al menos un producto ultraprocesado al día por una alternativa más sana.


