El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, acusó este martes a EE.UU. de perpetrar lo equivalente a "un acto de guerra y de genocidio" mediante el bloqueo energético que le impuso a la isla, vistos sus inocultables efectos sobre la integridad y la vida de millones de personas.
"El cerco petrolero o energético que EE.UU. aplica a Cuba equivale por sus efectos a un bloqueo naval, que es un acto de guerra y de genocidio que somete a la población cubana a condiciones que amenazan su integridad y existencia y constituye un cruel e indiscriminado 'castigo colectivo' que hoy provoca muertes", alegó el diplomático en un debate abierto ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas promovido por China.
Para fundamentar su aserto, refirió que la tasa de mortalidad infantil en el país caribeño se duplicó, pasando "de 4,0 a 9,2 por cada 1.000 nacidos vivos", mientras que la expectativa de vida de los niños enfermos de cáncer cayó "de un 85 a un 65 %".
"Ahora, una plutocracia corrupta e inmoral esgrime la leyenda de la incompetencia y supuesta corrupción de nuestro Gobierno y el supuesto peligro de 'crisis humanitaria' como justificación de una intervención extranjera. Lo dice, cínicamente, el propio verdugo que de manera fría, malvada y deliberada provoca con sus acciones efectos devastadores, como los que ocasionarían en cualquier país del mundo, con independencia de su potencial económico, su nivel de desarrollo o la naturaleza de su sistema político", argumentó el alto funcionario.
En debate abierto del Consejo de Seguridad sobre “La defensa de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y el fortalecimiento del sistema internacional centrado en la ONU”, denuncié que el gobierno de EEUU, en los hechos, está en una posición de… pic.twitter.com/YE4Ft26cIx
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) May 26, 2026
A través de Rodríguez Parilla, La Habana recalcó que el arreciamiento de las políticas hostiles de EE.UU. hacia la isla representan "una agresión unilateral sin precedentes y sin justificación alguna", al pretender sumar forzosamente a otros Estados a la agresión, mediante la amenaza de imponerles sanciones "secundarias".
"Pido a la comunidad internacional que se movilice para impedir una catástrofe humanitaria que pueda imponerse, ya por la vía de las armas o por la vía del cerco energético y el endurecimiento extremo del bloqueo que también matan y provocan sufrimiento. Pido a la América Latina y el Caribe que actúe para preservar su condición de Zona de Paz y evite consecuencias adversas que desestabilizarían la región", exhortó el diplomático.
Falsas alegaciones
En su exposición, Rodríguez Parilla llamó a recordar que "el Gobierno de EE.UU., en los hechos, está en una posición de quebrantamiento de la paz y la seguridad internacionales y de violación del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario respecto a la República de Cuba", a lo que se han sumado en data reciente maniobras jurídicas como la imputación del expresidente y líder histórico de la Revolución cubana, Raúl Castro, en un incidente acaecido hace tres décadas y sobre el que se dispone evidencia acerca de la implicación de Washington.
"Es una decisión políticamente motivada, fraudulenta y dirigida a engañar a los ciudadanos estadounidenses y extranjeros, 30 años después de los acontecimientos, con el vil propósito de que apoyen una aventura militar contra Cuba para conseguir un 'cambio de régimen' o una 'construcción de nación', como le llaman eufemísticamente ahora", consideró.
A ese respecto, insistió en que "una agresión militar provocaría un baño de sangre", pues "miles de cubanos" fallecerían "defendiendo la patria y valores y razones sagradas", pero también "jóvenes estadounidenses, sin causa ni ideal que defender, arrastrados a la violencia por una política imperialista, neofascista; de dominación, saqueo y conquista".
"El presidente [estadounidense] que diera esa orden de ataque militar, el secretario de Estado y de Guerra que lo instigan a hacerlo, pasarían a la historia como criminales de guerra, autores directos de crímenes de lesa humanidad. No puede esgrimirse justificación alguna para una agresión ni actos inhumanos coercitivos y semejantes a aquella por su impacto humanitario. ¡Dejen a Cuba vivir en paz!", advirtió.
Cuba no es una amenaza
El representante diplomático reiteró que, "durante más de seis décadas, el Gobierno estadounidense ha fabricado pretextos para intentar justificar su conducta criminal" y ha insistido en "presentar a la pequeña pero simbólica isla como una supuesta amenaza a la seguridad nacional de la superpotencia nuclear", pese a que tal afirmación "desafía la lógica y el sentido común", y descansa en señalamientos "e insinuaciones totalmente mendaces".
"Como ha reiterado el presidente Miguel Díaz-Canel, Cuba no es ni puede ser una amenaza. No es un enemigo de EE.UU. ni quiere serlo, pese a significativas diferencias con su Gobierno. Cuba tiene profundos y fraternos vínculos con el pueblo y la cultura estadounidenses", apuntó.
Pese a lo que valoró como "falta de progresos y de buena voluntad", así como "a la falta de seriedad y coherencia de la parte estadounidense", el representante de La Habana aseguró que mantiene su disposición "a continuar conversaciones" y abordar "los problemas bilaterales", aunque sin injerencias en sus asuntos internos y sin que medien cuestionamientos a su sistema político o electoral.
Agresión estadounidense contra Cuba
El 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que declara una "emergencia nacional" ante la supuesta "amenaza inusual y extraordinaria" que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.
El texto acusa sin pruebas al Gobierno cubano de alinearse con "numerosos países hostiles", de acoger a "grupos terroristas transnacionales" y de supuestamente permitir el despliegue en la isla de "sofisticadas capacidades militares y de inteligencia" de Rusia y de China.
Sobre esas bases infundadas, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que actúen contra la orden ejecutiva de la Casa Blanca.
La semana antepasada, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, avisó que planeaban imponer nuevas sanciones contra Cuba. Luego lo concretó con medidas coercitivas adicionales contra varios funcionarios del Gabinete del presidente Miguel Díaz-Canel.


