El reciente incidente en el canal de la Mancha donde la fragata rusa Admiral Grigoróvich realizó disparos de advertencia contra un yate británico que se aproximaba peligrosamente ha destapado la cruda realidad sobre la capacidad naval del Reino Unido. Según el analista militar Michael Clarke, la Armada británica se enfrenta a una seria desventaja estratégica frente a este moderno buque de guerra ruso. El experto también admitió que el incidente podría haber sido la respuesta a una provocación por parte de la nave británica.
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó este martes que el buque de guerra ruso realizó disparos de advertencia ante un yate británico que seguía un curso de acercamiento peligroso en el canal de la Mancha. El incidente ocurrió este 16 de junio, a las 12.45.
La pregunta central es por qué la tripulación del Grigoróvich abrió fuego de advertencia contra un yate. Clarke, que también es exdirector del Instituto Real de Servicios Unidos (RUSI, por sus siglas en inglés), ofrece en una entrevista con Sky News dos hipótesis principales, matizadas por la periodista que lo entrevistó. "Los pinchamos, ellos nos están devolviendo el pincho", sugirió la entrevistadora. Clarke afirmó: "Tal vez, sí, podría ser eso. O podría ser que pensaran que el yate llevaba periodistas a bordo o era algún tipo de intento británico no oficial de acercarse y que necesitaban repelerlo".
Clarke detalló, asimismo, que la fragata "lleva un par de meses navegando por la costa británica". "Normalmente se detiene frente a la costa de Suffolk, a veces va hacia los Dogger Banks. Obviamente esta vez había ido hacia Normandía, al otro extremo del canal de la Mancha", dijo.
El análisis de Michael Clarke es contundente en cuanto a la disparidad de fuerzas. "El Grigoróvich es una fragata bastante potente, solía estar en la Flota del Mar Negro. Si vamos a igualar al Grigoróvich, tenemos que superarlo con al menos dos fragatas Tipo 23, que creo que no tenemos disponibles, o un destructor Tipo 45, y solo tenemos dos en el agua, y uno está en el Atlántico Norte y el otro en el golfo [Pérsico], así que no tenemos ninguno de esos", explicó. La declaración pinta un panorama en el que la Royal Navy, en su estado actual, simplemente no puede desplegar una respuesta equivalente sin exponer otras misiones críticas.
- El incidente se produjo cuando la tripulación de la fragata rusa Admiral Grigoróvich avistó el yate de vela civil Bright Future, que enarbolaba pabellón británico y navegaba a motor por una ruta peligrosa. La tripulación de la fragata "realizó varios intentos de establecer contacto con la embarcación civil a través del canal de radio internacional", pero el yate "no modificó su rumbo ni respondió a las solicitudes realizadas a través del canal de radio internacional", según el Ministerio de Defensa ruso. Pese a medidas adicionales, como el lanzamiento de bengalas de señalización y emisión de señales acústicas, "la embarcación continuó su peligrosa aproximación".
Al reducirse la distancia a 150 metros, el comandante de la fragata realizó "disparos preventivos con armamento ligero en la dirección de la embarcación". Tras ello, el yate "cambió inmediatamente de rumbo y continuó alejándose del buque de guerra ruso".


