La mayor crisis de la era de Gianni Infantino como presidente de la FIFA estalló en apenas una semana. Lo que comenzó como un ambicioso proyecto para atraer inversión privada a los derechos comerciales del Mundial, terminó derivando en una rebelión de confederaciones, pedidos de renuncia, críticas de figuras históricas del fútbol y un fuerte desgaste para el mandamás del organismo rector del fútbol a nivel internacional.
Qué pasó
- Infantino impulsó la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una subsidiaria que administraría los derechos comerciales del Mundial y otros torneos.
- El plan contemplaba incorporar inversores privados y valoraba ese negocio en unos 20.000 millones de dólares.
- La iniciativa fue retirada pocos días después, ante el rechazo de federaciones y dirigentes, y la FIFA terminó admitiendo que cometió "errores" en la forma en que condujo el proyecto.
Por qué lo critican
- Los detractores sostienen que Infantino intentó avanzar con una de las mayores reformas económicas de la historia del fútbol sin informar previamente a buena parte de la conducción de la FIFA ni a las federaciones integrantes.
- La UEFA encabezó la oposición, mientras que otras confederaciones evaluaron medidas como boicotear reuniones del organismo e incluso impulsar competiciones alternativas si el dirigente se mantenía en el cargo.
- A la presión institucional se sumaron voces de peso. El exfutbolista portugués Luís Figo exigió públicamente la renuncia de Infantino, mientras que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, aseguró haber perdido la confianza en el presidente de la FIFA por considerar que incurrió en una grave falla de gobernanza.
Cómo reaccionó
- Ante la escalada del conflicto, Infantino retiró definitivamente el proyecto y afirmó que había escuchado las críticas. Más tarde, la FIFA ofreció disculpas formales a sus federaciones, reconoció que "se debería haber actuado de manera diferente" y prometió revisar sus procesos internos.
- El dirigente pasó entonces a la contraofensiva. Aseguró que la FIFA no tolerará ataques contra su integridad y que tomará "todas las medidas necesarias" para defender su reputación. Paralelamente, el organismo ratificó su respaldo institucional a Infantino.
- En medio de la crisis, además, surgieron versiones periodísticas según las cuales habría ofrecido a Marruecos albergar la final del Mundial 2030 a cambio de apoyo para su reelección. La FIFA rechazó de forma categórica esas acusaciones.
Qué consecuencias podría tener
- Aunque mantiene el respaldo formal de la dirección de la FIFA, la autoridad política de Infantino quedó debilitada de cara al Congreso de marzo de 2027, cuando buscará un nuevo mandato al frente del organismo.
- El dirigente enfrenta ahora el desafío de reconstruir la confianza de las federaciones y evitar que la rebelión interna derive en una candidatura unificada para reemplazarlo. Lo que hasta hace unas semanas parecía una reelección asegurada, hoy aparece rodeado de incertidumbre, en la que ya es considerada la crisis más profunda de sus 10 años al frente de la FIFA.


