El partido de la Liga de Naciones que este domingo debe enfrentar a las selecciones de Irlanda y de Israel ha rebasado el ámbito deportivo, convirtiéndose en un foco de tensión internacional.
El encuentro se disputará en Hungría debido a la situación de inseguridad que atraviesa Israel. Irlanda, por su parte, tampoco ejercerá de local: el segundo partido previsto para el próximo 4 de octubre se jugará a puerta cerrada en Serbia, ante los llamamientos al boicot y las protestas por la guerra en la Franja de Gaza.
Desde el inicio del conflicto, el Gobierno de Irlanda ha mostrado su apoyo a Palestina: reconoció oficialmente al Estado palestino y se sumó a la demanda por genocidio presentada por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.
Sin embargo, pese a esta postura oficial, la Federación Irlandesa de Fútbol (FAI), que había pedido la suspensión de Israel de las competiciones de la UEFA, decidió disputar los partidos, al considerar que un boicot podría perjudicar las opciones de Irlanda de clasificarse para la Eurocopa 2028, que coorganiza con el Reino Unido.
Rechazo masivo
En Irlanda, la celebración de estos partidos ha generado un fuerte rechazo. El pasado mes de mayo, durante un amistoso entre Irlanda y Catar en Dublín, activistas lanzaron pelotas de tenis al campo con el mensaje "Stop the game" ("Detengan el partido"), en protesta por los encuentros contra Israel.
Paralelamente, más de 160 deportistas irlandeses han firmado una carta abierta a la selección nacional para que boicotee los encuentros. "No jugar este partido sería la cosa más deportiva que se podría hacer", sostienen. "Es un momento muy importante y es una oportunidad para hacer lo correcto. Ponerse la camiseta de Irlanda y representar a tu país significa mucho, pero la Irlanda que queremos representar es la que recuerda sus raíces anticolonialistas y resistencia antiimperialista", reza la misiva.
El descontento también ha sido expresado por jugadores que, como Jason Knight, estiman que "ese partido no debería disputarse".
"Jugamos contra el genocidio"
Ante la ola de descontento, el seleccionador Heimir Hallgrimsson aseveró: "No jugamos con el genocidio, jugamos contra el genocidio. No jugamos con Israel, jugamos contra Israel". Sus declaraciones fueron criticadas por la Federación de Fútbol de Israel, que lo acusó de "estupidez, ignorancia y hipocresía".
Sin embargo, el primer ministro irlandés, Micheal Martin, respaldó a Hallgrimsson, calificando de "inaceptables" los comentarios y pidiéndole a la federación israelí que los retire.
En señal de protesta, la cadena pública RTÉ emitirá los partidos sin comentarios, ya que está obligada contractualmente a ofrecer la cobertura de los encuentros.
Este sábado, medios informaron de la posible cancelación del encuentro ante la negativa de un jugador a disputar el partido, así como de posibles aplazamientos de la rueda de prensa y del entrenamiento de la selección irlandesa, que finalmente confirmó que jugará los dos encuentros tras realizar una votación en la que una "mayoría significativa" de los jugadores votó a favor de medirse a Israel, según anunció el director ejecutivo de la FAI, David Courell.



